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Hoy es un día triste

Aunque hoy sea mi cumpleaños, no puedo menos que sentir pena ante la nefasta noticia: Gamecube ha caído.

Aunque piratas de medio mundo lo celebren con euforia, no dejo de pensar que ha sido mucho más rápido de lo que yo pensaba (siempre creí que sucedería cuando ya no importase, quizá llegado el lanzamiento de la Revolution [la siguiente consola de Nintendo]).

Analizado desde su impacto en la industria, si bien los niveles de piratería no vayan a llegar a los flagrantes de PS2, si es obvio que provocará pérdidas a Nintendo, debilitándola en su lucha contra Sony y Microsoft. Y digo Nintendo porque vive de su software y éste está ceñido a las ventas que logre en una única plataforma (dejando el tema GBA aparte). No me provoca una sonrisa precisamente.

Mi posición en este asunto es muy clara, los juegos de consola siempre los he jugado, disfrutado y aprovechado mucho más que los de PC y por ello les pago gustoso. Es un simple qui pro quo, ellos me proveen de diversión y yo se lo agradezco dándoles el pan para comer. Y todos felices. No hacerlo sería de egoístas.

Sí, los precios podrían estar más baratos, no lo niego, pero es que yo sólo adquiero juegos en Player’s Choice (serie económica a mitad de precio) y de segunda mano. Es mi modo de indicar que yo, a buen precio, compro más juegos (obvio, ¿no?).

Sé que hay gente que no usará el chip para juegos piratas (un 0.0001%) sino para emuladores, mp3 o películas (de hecho yo mismo no descarto usarlo con ese fin). Pero prefería que nada de esto fuese posible y la GC siguiese inmune a los corsarios del entretenimiento.