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Spam, spam, spam

Habréis notado que últimamente había muchos comentarios basura. Siempre pensé que el carácter minoritario de este blog le libraría del acoso de esos molestos robotocapelotas que recorren la web dando por culo con su viagra y sus hipotecas. Pero se ve que no.

Estos días estuve ocupado, pero hoy tuve un hueco e intenté hacer algo. Algo absurdo, pero si funciona puede molar. Básicamente me fijé que el spam nunca cambiaba el nombre del comentarista por defecto, “Pendejo”, así que lo que hice fue cambiar ese nombre por defecto a “” (o sea, nada), y rechazar todos los comentarios sin nombre.

A vosotros os da igual, porque siempre dais nombre (lógico), y al spam quizá le pare los pies. Pero bueno, ya digo que acabo de hacerlo. Igual llego mañana y veo otros 50 comentarios a nombre de un tal Joe. Y tendré que pensar otra cosa.

ACTUALIZO: Ná machos, ni seis horas duró mi método. Tendré que idear otra cosa.