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Podría ser Santo

Efectivamente, podría serlo (otra cosa es que el Vaticano no se horrorice ante la idea). Y por derecho propio.

Dicen que para ser santificado, hay que demostrar la realización de un milagro. Bueno, demostrar-demostrar… un milagro no es demostrable, pero ya me entendéis. Y yo garantizo que hice uno, hace unos años, aunque ahora no tenga aquí más prueba que mi palabra. (Oh, no, huid, es un post-batallita-del-abuelo!).

Fue en 3º ESO. Un trimestre hubo que hacer un proyecto de algún tipo de máquina sencilla. Nosotros hicimos un motorcillo conectado a un palo con un aro. El palo giraba y sumergía el aro en una solución líquida de agua y jabón. Repítase a cierta velocidad y tiene usted una máquina de hacer pompas de jabón. La verdad es que hacer no hacía ni una, pero el proyecto tenía su curro detrás.

Obviamente, hubo que hacer un informe en detalle sobre el experimento. Yo, como buen friki en ciernes, lo hice estilo página web, en Frontpage (de aquella no tenía otra cosa), con un menú de navegación en colores, hecho píxel a píxel en Paint, aparte de completos dibujos y esquemas (también hechos a mano en Paint), e incluso mp3s de fondo (recuerdo ahora Unbelievable, de EMF) que eran anunciados en una marquee (marquesina, vaya).

Total, que el informe ocupaba unas 200 MiB por lo menos. Y, de nuevo siendo fiel a mí mismo, lo terminé a las cuatro de la madrugada del día de entrega. La catástrofe se viene venir: no tenía CDs vírgenes. ¡Oh, tragedia! En disquetes no lo iba a llevar, y ni siquiera tenía un triste CD-RW para grabarlo a fuego lento.

Casi dándome por vencido, y desesperado, agarré el CD-R pirata del Age of Empires II. Mientras lo metía en la grabadora sin saber muy bien para qué, el techo se resquebrajó, las nubes se apartaron, y un haz de luz iluminó mi mano mientras lo depositaba. Windows, oh mi querido Windows, me preguntó… ¿Desea formatear el CD?. En la vida aluciné tanto en colores como en aquella ocasión. ¡Diablos, era un CD-R! ¡Uso único! Además, jugaba todos los días y nunca me había dicho aquello. Tembloroso y confundido le dí a aceptar… y el resto es historia. Entregué el trabajo, saqué un 9 y fin. Eso ya no tiene interés.

Inquietante, ¿eh? Otro día contaré la historia de la foto fantasma de Padín. Maldito el día en que borré todas las fotos de ese viaje a Valencia, incluyendo la foto poltergeist. Una foto, por definición, imposible de sacar. Intentaré reproducirla en Photoshop para que os hagáis una idea.

Actualizo: dice Martín en los comentarios que «Bah, nada extraordinario. Simplemente era un CD sin finalizar. Capó la última sesión grabada y grabó a partir de ahí. Con lo que sí tuviste suerte fue con que el AoEII ocupase lo justo como para que quedasen 200 MB…». A la hoguera por hereje descreído.