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Pim-Pam-Paintball

Ayer lunes nos fuimos al Northwest Paintball, cerca de la playa de Cabanas. Tuvimos suerte porque no hizo sol – nos hubiéramos asado – e incluso diría que hubiese estado bien algo de lluvia y un poco de barro.

Fue bastante divertido: divididos en dos equipos, jugamos a todas las variantes de Capturar la Bandera y Defender la Zona que pueden existir (incluso un par de partidas a un pseudo-Protege al VIP). Luego al final jugamos al Parchís: básicamente había que llegar a la base enemiga y si te daban volvías a la tuya. Es una manera rápida y eficaz de gastarte todas las bolas en pocos minutos.

La verdad relaja bastante, y es muy divertido, pero como es más estilo Counter-Strike que Unreal Tournament, y las bolas valen su precio, me quedé con ganas de descargar ráfagas. Me pasé todo el rato racionando las bolas y a veces sólo quería levantarme, ir corriendo a saco y vaciando el cargador mientras gritaba “Comed pintura cabroneeeeeeess!!!!”. Manera sencilla y efectiva de acabar con el cuerpo lleno de moratones, por otra parte.

Aunque dolorido vas a acabar igual. El terreno era un trozo de monte con árboles, neumáticos apilados, cajas y bidones (al revés que los del Worms, éstos no explotan). Lo que hacía que estuvieras todo el rato en cuclillas, agazapado, para moverte con facilidad y disparar. Había quien se tiraba al suelo y se arrastraba reptando, pero te recortaba reflejos si tenías que moverte ágilmente. Así que al final te dolían las piernas. Y como las gafas se empañaban por arriba, tenías que mirar por la parte de abajo, y tengo algo de tortícolis. No es mucho más sacrificado que el fútbol, por otra parte (recuerdo la primera vez que jugamos el Abegondo: el día siguiente me lo pasé echado en la silla, totalmente estirado y sin poder ni andar de las agujetas).

Éramos 12, a ver si consigo recordarlos a todos: Etooo, Víctor, Chuzas, Edu, Jorge, Kus, Lema, Kevin, Jes, Rubén, Villoldo y yo, claro. En principio creíamos que seríamos pocos pero estuvo bien. Con más hubiese sido un poco overbooking, y con menos quizá se nos hubiese quedado grande el campo. Sí que echamos en falta un reportero gráfico porque hicimos pocas fotos. Si consigo alguna las pondré por aquí.

Por si a alguno le interesa ir, comentaré los datos básicos. Son 20 euros por participante. Te dan un mono, una pistola con 100 bolas y un casco. Juegas hasta que se te acabe la munición. Puedes comprar recargas de 100 bolas por 6 euros más. Yo sólo hice una, pero hay quien compró hasta tres recargas (dejándose la friolera de 38 euros en total, 6000 pelas). Ah, y en realidad no duele mucho, sólo deja una marca roja, pero todo depende de lo cerca que te disparen.

En resumen, que lo pasamos de puta madre y que recomiendo a todo el mundo que vaya alguna vez, a éste o al que sea, y luego se pase por aquí y cuente qué tal le ha ido.