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Partida Exprés

Si hay alguno esperando mi crónica del viaje a Londres, tendrá que esperar un poco porque las fotos las tiene mi hermana (larga historia) y sin fotos el post no vale nada.

Mientras dejadme que os cuente la partidita exprés de D&D que dirigí el otro dí­a. Había salido un par de horas por esto de airearme entre tanto diodo y transistor y empezaron a liarme para que dirigiera algo (lo cierto es que hací­a casi un año que no jugábamos). De la lí­nea argumental anterior poco más tení­a preparado, así­ que cuando al final cedí­ en organizar algo rapidito para el dí­a siguiente decidí­ dejar eso a un lado y preparar algo nuevo en plan Kit-Kat.

Apenas le dediqué dos horas al tema así­ que encadené unas once salas iguales (puerta entrada, bicho, puerta salida). Y como me repito más que el pan de ajo, basé cada encuentro en una expansión de Magic. Si no os parece frikismo suficiente el dirigir una partida de D&D basada en Magic, lo hice portando mi camiseta de Zelda y con la chapa de LOL puesta.

Veamos pues a qué les hice enfrentarse. La partida constaba de un Pí­caro/Mago con multitud de trucos bajo la manga, el clérigo de rigor con sus conjuros-navaja-suiza, dos guerreros fornidos y una druida elfa con lobo.

Ice Age: Vale, me salté ABUR y Arabian Nights y tal pero era por no hacer demasiadas salas. Les saqué un par de lobos gélidos, me inventé que la nieve les reducí­a la velocidad a la mitad y se los paparon rápidamente. Pero me sirvió para volver a calibrarles el nivel de poder desde la última vez.

Mirage: Un desiertillo con un demonio que les hací­a ver espejismos y visiones (¿lo pillas? jojo), léase que les confudía. Tampoco duró mucho una vez pasaron las salvaciones de Voluntad.

Tempest: Aquí­ me basé en Stronghold para poner una larga sala con una trinchera al inicio, desde la cual debían atravesar hasta una barricada repleta de goblins lanzando flechas. En auténtico trabajo de equipo, el enano fue avanzando con el pavés, el semigiante se las comió (éche un brutiño) y el mago se acercó volando invisible. El clérigo encerró a los trasgos con un muro de viento y la druida les dejó caer encima una esfera flamígera mientras los otros tres remataban a la peña.

Urza: Nah, dos gólems aleatorios que empezaban escondidos en un armario, al que a esta panda se le ocurrió primero prenderle fuego y luego lanzarle una mesa para derribarlo encima de los bichos.

Mercadian Masques: Como no se me ocurría nada, la dejé completamente vací­a. Paranoia constante durante diez minutos.

Invasion: Varias plagas de arañas y langostas, que duraron poco. Primero intentaron ahogármelas creando agua a nivel del suelo. Como protesté, repitieron la jugada del muro de viento + esfera flamí­gera. Jo.

Odyssey: No podí­a pasar la oportunidad de enfrentarles a Kamahl, un tipo de 2×2, blindado y con un espadón que repartí­a ostias como panes. Aún les hizo sufrir un rato.

Onslaught: Y aquí­ les saqué a Karona, encarnación de toda la magia, representada por dos conjuros vivientes: dos conos de frí­o. No acababan de entender lo de que una niebla les estuviese matando de frío, pero una vez vieron que también recibí­a daño como cualquier hijo de vecino, se despreocuparon y empezaron a golpear.

Mirrodin: Otro gólem, esta vez con más vida. El combate se alargó demasiado así­ que sufrió de muerte súbita, alias “el máster se ha rayado, avancemos”.

Kamigawa: Un espíritu, en este caso una criatura psiónica incorpórea que con sus tiradas a Voluntad les dejaba la vida temblando. Aquí­ empezó la fiesta cuando la druida creó unas Enredaderas pensando que podía retener al bicho. El enano le hizo entrar en razón a hachazos, la druida se curó y entonces el pí­caro le aplicó un par de furtivos y kaput. Entonces, el clérigo cabrón la revivió convetida en zombi (pero por hacerlo divertido dejé que siguiese pudiendo usar sus conjuros).

Ravnica: Habí­a que acabar de forma épica, así que les puse un ángel cabalgando a un dragón en una enorme estancia de nácar y oro. Razia y Niv-Mizzet, claramente. Pero sorprendentemente me los mataron en dos patadas 🙁 Supongo que el hecho de que el clérigo usase Sabandijas Gigantes o algo así­ sobre las ladillas del guerrero enano influyó en decantar el combate hacia el lado con superioridad numérica.

Time Spiral: La última habitación era un pasillo en espiral que iba a dar a la sala del tesoro, donde la tabla de porcentaje y unas tiradas excesivamente altas les rindieron suculentos premios, incluyendo un Tomo de +4 a Fuerza.

En resumen, la verdad es que lo pasé bien, a pesar de mi reticencia inicial a ello. Si consigo hacer un hueco en mi agenda, quizá dirija alguna más durante el invierno.