Skip to content

Paranoia Agent

La gente que me conoce un poco sabe que el anime no me gusta mucho. De pequeño veí­a Dragon Ball y Sailor Moon y todo eso. Pero según fui creciendo me di cuenta de que era un estilo narrativo muy poco adaptado a mi mentalidad occidental. Es la mejor explicación que veo. Es como intentar meter una figura triangular en el hueco redondo (ya sabéis, esos juguetes para niños de juntar figuras y colores).

Intenté ver muchos: Ghost in the Shell, Evangelion, Naruto… pero ninguno me enganchaba. A veces creo que me trataban como un idiota. Siempre pongo el mismo ejemplo: el bueno lucha contra el malo y está recibiendo una paliza. El malo dice “no podrás vencerme, soy demasiado poderoso”. El bueno piensa: “no puedo vencerle, es demasiado poderoso”. El amigo del bueno, que está presenciando la escena, grita: “dios mí­o, no podrá vencerle, es demasiado poderoso”. Tres veces han tenido que decirme lo que era obvio. Y además, odio al personajillo gracioso-gamberrete, al Daniel el Travieso que puebla toda producción japonesa y que supuestamente ha de caer bien. Te miro a ti, Naruto. Te miro a ti, Luffy. Os odio.

El caso es que ya habí­a tachado al anime de mi vida cuando vi una crí­tica de PJorge en su blog. Sin nada que perder, la leí­, y me picó el gusanillo. No recomiendo que la miréis: en retrospectiva, revela algunas cosillas que tuve la suerte de olvidar. Lo que sí­ puedo decir es que la serie parecí­a criticar mucho al Japón actual, y viniendo de dentro pensé que quizá compartía mi visión sobre ciertos defectos que le veía al país. Así­ que la bajé.

Lo irónico es que una vez me puse a verla la crí­tica social fue lo de menos, como quien dice. La serie, como entretenimiento, es soberbia. Sus técnicas narrativas son de premio Pulitzer, encontrando siempre una forma novedosa de contarte algo. En el anime tradicional que decí­a yo más arriba, para decirte que alguien está triste aparecerán quince amigos del personaje diciendo “oh, Mitsubishi está triste” y Mitsubishi dirá “oh qué triste estoy”. Aquí­, con un suspiro, una mirada nostálgica y un gesto cansado les basta. No te tratan por idiota. Es por eso que sus personajes están perfectamente definidos, a pesar del poco tiempo que se les dedica (es una serie coral). Tienen vida real. Y por eso las sorpresas que te brinda que respecto a ellos de veras te dejan en shock. Porque te alegras o sufres con ellos. Estableces ví­nculos empáticos. Te caen bien, o mal.

También tiene ese pequeño y di­fícil detalle que redondea a una serie. Saber cuándo acabar. Paranoia Agent fue concebida para contar una historia. La contó en trece capí­tulos y punto. No la estiraron como chicle. En Occidente eso serí­a impensable, nos va más la pasta, y mantenemos en vida a nuestros muertos con máquinas auxiliares. Tenemos a una interminable Perdidos, que acabe como acabe va a decepcionar, porque ha durado demasiado. Tenemos a Prison Break, cuya segunda temporada es medianamente justificable (la primera dejó cabos sueltos), pero que no puede ni debe durar más. Etcétera.

A donde querí­a llegar es que Paranoia Agent es diferente, no es el típico anime de ostias y tetonas de pelo azul, ni de gamberros de diez años y chistes de culos, ni de robots con rayos láser ni de estudiantes salidos encerrados en hoteles de ninfómanas. Habla de humanos y nos retrata como somos, sin cortarse un pelo. Con todo lo malo que conlleva. Pero lo hace sin caer en el intelectualismo rayante de las pelí­culas franco-iraní­es en V.O.S. de cuatro horas sobre la dura y gris vida del granjero.

Ya iba a cerrar esto y aún no dije de qué va. Pues de una diseñadora de personajes ultramonísimos (en plan Hello Kitty y esas cosas) que un día es atacada por un niño en patines con un bate. Habré que investigar el caso.

PD. ¿Pero aún me quedó algo por decir? Pues sí­. Que los tí­tulos de crédito, tanto iniciales como finales, son estupendos y forman un todo coherente con el ambiente de paranoia y loco misterio de la serie. Que aprendan el resto. Y cuidado al final de todo de los capí­tulos, el llamado “Sueño Premonitorio” es un festival del spoilers del siguiente. Ya los verás cuando acabes la serie si quieres.