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Magic: The Gathering

Probablemente debí­a haber escrito antes esta entrada, pero así­ es mi blog: yo si hago una entrada sobre un tema espero a tener todos los datos y hacer un dossier completo.

Magic es el juego de cartas coleccionables tí­pico de toda la vida. Seguro que todos habéis visto una carta de Magic alguna vez. Por ejemplo esta que hay aquí al lado. Va una breví­sima (e inexacta) explicación del sistema de juego: hay tierras, criaturas y conjuros. Las tierras sirven para que al girarlas generen maná, con el que pagas el coste de poner en juego una criatura de tu mano o de usar un conjuro. Al principio de tu turno las tierras se enderezan (para que puedas volver a generar maná¡) y coges una carta. Luego eliges si atacas con tus criaturas o las dejas preparadas para bloquear por si ataca el contrario. Repetir hasta que alguien pierda todas sus vidas. Os hacéis una idea.

Como soy un tipo al que hacer lo mismo mucho tiempo le acaba rayando, la racha World of Warcraft estaba visto que debí­a tomarse un descanso, para poder volver luego con más fuerza (es como las mareas). Y hete aquí­ que hubo de tomar el relevo el Magic.

Mi primer contacto fue hará ya unos siete años, cuando estuvo de moda por aquí­. Yo entré muy tarde, recuerdo comprarle su mazo viejo a un amigo por mil pesetas y al dí­a siguiente al llevarlo al colegio resulta que ya nadie jugaba y me lo tuve que comer con patatas. A saber donde anda ahora ese mazo.

El año pasado volvió a haber una toma de contacto, jugándose alguna partida aislada en la facultad. Este año en cambio vino más fuerte. Empecé a empaparme de leer foros y cartas y artí­culos y acabé creando un mazo decente, azul y rojo, con un combo mortal que a mí­ no me sale nunca pero basta que le deje a alguien mi mazo para que lo consiga.

Lo interesante de todo esto es que en España (supongo que toda Europa) los sobres (como los de cromos) y las cajas valen el doble. Así­ que entre tres (Marce, Sito y yo) nos compramos a Estados Unidos, por eBay, una booster box que salió tirada de precio y nos vinieron chorrocientas mil cartas. Y claro, decidimos hacer un draft para ver quién se llevaba la cajita de cartón decorativa.

El draft consiste en que cada uno abre un sobre, elige la carta que cree que más le conviene y pasa el resto al de al lado. Repetir hasta que se agoten esos sobre y luego abrir otros dos cada uno. Al final, con las que te quedaste haces un mazo algo coherente y a jugar.

La primera ronda empezó fuerte, con Marce jugando un conjuro que le duplicó sus vidas y que no pudimos contrarrestar. Así­ que nos aliamos contra él, ya que estaba en posición ventajosa. Cuando conseguimos rebajarle el exceso a base de acoso, en un descuido Sito me traicionó la alianza y entre los dos acabaron conmigo. Maaal, muy mal, no debí­ confiarme. Marce tení­a todo en su mano para ganar pero cometió un pequeño desliz que precipió su muerte. No consiguió atravesar a tiempo las defensas de Sito, que se llevó el primer punto.

La segunda ronda empezó muy bien para mí­. Una buena mano, pronto controlé la mesa con buenas criaturas y aprovechando una flaqueza de Sito le lancé todo encima. Luego comenzó una suerte de duelo contra Marce. Ninguno querí­a atacar por miedo a que el otro evitase el daño de algún modo y no tuviese luego efectivos para defenderse cuando contraatacase. Efectivamente, en cuanto Marce me hizo un all-in, jugué un conjuro que tení­a en la manga para cancelar el ataque y envié todo mi ejército. Bien! Punto para mí­, aunque fuese con cierta suerte.

Hoy jugamos la tercera ronda. Arg. Al sexto turno estaba fuera (para que comparéis, las otras partidas duraron 33). Un par de soberanas cagadas (pero de principiante, principiante) pusieron mi cabeza en bandeja de plata. De nuevo la partida derivó en una carrera armamentí­stica. Marce atacó cuando tuvo cierta ventaja, pero Sito consiguió sobrevivir como para ir haciéndole un poco de daño de cada vez hasta desgastarle. 2/3, premio para el caballero.

Así­ que ahora, aparte de mi mazo, tengo otras 135 cartas con las que habré de hacerme alguno más o menos decente.

En el hipotético y remoto caso de que a alguien le haya picado el gusanillo, se puede jugar por internet sin necesidad de comprar nada. El mejor es el Magic Workstation, para Windows, que tiene versión de evaluación y versión mula. Ni siquiera tienes que pensar los mazos, viene cargado con los precons (los que te venden en las tiendas), y los ganadores de los torneos mundiales. Ya no hay excusas.