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Hurra por Barcelona

Hoy, los concejales del ayuntamiento de Barcelona decidirán en sesión extraordinaria si deciden acabar con el exterminio que a lo largo de los años se lleva realizando en varias ciudades españolas, incluida la ciudad condal.

Dicha práctica, consistente en la eliminación sistemática mediante tortura hasta la extenuación, suele celebrarse en locales con gran afluencia de público, que paga por ver el asesinato indiferente de los sujetos a manos de un grupo que les supera en número y condiciones.

No, no estoy hablando de palizas de neonazis, sino de corridas taurinas. Si la votación sale tal y como se espera, el ayuntamiento barcelonés solicitará a la Generalitat que se declare a Barcelona ciudad antitaurina y que se abola en ella esa tradición indudablemente neanderthal. Además, se comprometen a luchar contra ella con todo su esfuerzo.

Un aplauso para ellos. ¿Cuando se les aplicará a los toreros todo el peso de la ley?