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El buffet de Jauja

Esta entrada viene provocada por un artículo en el que una paisana dice que con tanta música que podremos llegar a almacenar en los mp3s, apenas le prestaremos atención, abrumados por la cantidad que hay. Nos pasaremos la vida dándole a ‘Next’, indiferentes como el asno de Buridán, y acabaremos oyendo siempre las mismas cosas una y otra vez (ya que simplemente “no está mal” no basta) y por tanto nuestros gustos no variarán.

FAIL.

Acierta en una cosa, y es que ahora le doy más a Next, porque tengo más cosas que oír y por tanto no voy a aguantarme con lo que salomónicamente decida el shuffle del iPod o el Winamp si no me apetece escuchar rock o techno o un poperío.

Pero si oyese siempre los mismos grupos (¡o incluso géneros!) me hartaría de ellos. El péndulo acaba balanceándose hacia otro lugar, como cualquier persona que use LastFM sabe – y puede demostrar. Tus grupos más oídos varían cada semana, según tu ánimo, los discos que vayan saliendo, lo que te recomiende la gente… Hay tantos factores que modifican lo que suena en tus cascos que es absurdo plantearse un estancamiento en ese aspecto. Especialmente en un mundo tan interconectado y con tantos medios de exponerse a influencias nuevas.

Lo cierto es que yo pensaba ingenuamente igual que ella (lo de más elección implica menos disfrute) sobre piratear la consola… cuando no la tenía pirateada. Ahora que he podido probar más juegos, mis gustos se han extendido, como cae de cajón, y aprecio más las joyas entre tanta morralla.

Así que hay dos opciones: o su canto agorero va a sueldo de las discográficas, de las radios, de los artistas que crean una canción buena y once de relleno – y le llaman álbum; o simplemente está hablando sin saber.

PD. Justo antes de darle a enviar se me ha ocurrido otra teoría. Por LastFM pululan unos individuos que a falta de mejor nombre llamaré “vagabundos”. Son gente que no sabes muy bien qué hace ahí, que igual te escuchan dos canciones al mes y que se dieron de alta por ver de qué iba el tema, pero que no les gusta la música y la suelen usar de fondo. A esa gente, la presión social de acumular gigas como Diógenes les es contraproducente, porque se ven abrumados por mierda que no quieren/van a oír, y reaccionan saltando de oca en oca, de single en single hasta regresar al refugio del malo conocido. Pero no creo que hable de ellos.