Skip to content

Criptonomicón

Criptonomicón es un libro de Neal Stephenson, que publicitan como novela de culto de los hackers. En su versión española, como la francesa y otras, está dividido en tres partes vendidas por separado: El código Enigma, El código Pontifex y El código Aretusa.

El libro empieza prometiendo. En las primeras treinta páginas asistimos a una vertiginosa carrera a través de un repleto Shanghai, guiados por un marine que compone haikus; y a una discusión sobre matemáticas abstractas en la que participa nada menos que Alan Turing. Pero, desgraciadamente, el resto del libro no está a la altura, en su mayoría.

La obra sigue tres hilos que se van alternando: la del marine Bobby Shaftoe, la del criptógrafo Lawrence Waterhouse, y la del hacker nieto de éste, Randy. La historia de Shaftoe resulta las más de las veces un poco tópica, aunque lo compensa por su inherente acción, y por la salsa que salpica de su relación con Lawrence, que a mi juzgar es el mejor personaje. Es éste quien aporta la mayor parte de los mejores trozos del libro, que son aquellos más técnicos: gráficas, ecuaciones, disertaciones sobre romper códigos y demás. Además todo lo barniza de un humor entretenido, no de cargante carcajada, sino de cómplice sonrisa. Hay un trozo suyo en particular muy gracioso; que no contaré aquí, no es que sea vital en la trama, pero tampoco quiero chafar todas las sorpresas a quien lo lea.

Randy resulta a veces aburrido, manteniéndose el interés por puntuales descripciones de la más novísima tecnología y por su retrato del ambiente actual de los hackers. A destacar el peculiar modo en que se reparte una herencia su familia.

En general, la verdad, no lo recomendaría. Pienso que los pocos momentos buenos no compensan los tres libros, y que el autor debería haberlo condensado en uno, deshaciéndose de la mucha paja que tiene. Puestos a pedir, me hubiese centrado exclusivamente en Lawrence y hubiese hecho más páginas como esas treinta primeras, deliciosamente duras de leer.

Hubiese tenido menos ventas, pero entonces sí se hubiese merecido el título de novela de culto de los hackers.